La soledad de ser en su verdad II y III

 II


El proceso fue promovido por el Estado de Israel actuando en representación de las víctimas: el pueblo judío. Los miembros del tribunal consideraron que no tenían derecho alguno a sobrepasar los límites planteados en la Ley de (Castigos) de Nazis y Colaboradores Nazis de 1950, donde el genocidio no estaba tipificado. Eichmann  fue acusado por sus delitos contra el pueblo judío y su papel en la ejecución de la Solución Final  del Problema Judío acordado en la Conferencia de Wansee celebrada el 20 de enero de 1942. Eichmann asistió a esta conferencia, y con ello se fortaleció su carrera como funcionario del régimen.



La Solución Final del Problema Judío fue la organización de una maquinaria de destrucción compleja, un laberinto institucional, donde el objetivo era matar tantos judíos como fuera posible. La función evacuar y transportar judíos era una rutina para acusado


En el proceso de Jerusalén el pueblo judío ocupó el lugar central. El acusado fue enjuiciado por la naturaleza de su trabajo, la cual  era la detención y deportación  de los judíos de toda Europa.

A lo largo de la redacción de este ensayo he adquirido una profunda conciencia en torno a un pueblo cuya sangre clamó justicia al cielo, pero sus voces no pudieron hacerse oír. Se estima que seis mil judíos, ochocientos cincuenta gitanos y doscientos cincuenta homosexuales murieron antes de que fuera su hora. Este sufrimiento  es  una gran deuda de la humanidad nunca saldada  hacia estas poblaciones consideradas por un Estado   genéticamente inferiores. Entender la situación en la distancia de los hechos se hace  bastante difícil. Para comprender la situación del pueblo judio de  esos años hemos considerado relevante la nota de 1943 inserta en el diario del escritor judío Elías Canetti (La Provincia del Hombre, pagina 90):

 Los padecimientos de los judíos ha sido una institución, pero ésta se ha sobrevivido  a sí misma. Los hombres ya no quieren oír hablar de ella. Con pasmo se enteran de que fue posible exterminar a los judíos; los hombres. sin quizás advertirlos ellos mismos, desprecian ahora a los judíos por otra razón. El gas se uso en esta guerra solo contra los judíos, y ellos no pudieron hacer nada. Contra ellos no pudo hacer nada el dinero que antes les daba fuerza.  Los degradaron  hasta convertirlos en esclavos, luego en ganado, luego en sabandijas. Esta degradación se consiguió totalmente; a los otros que oyeron hablar de esta degradación, les va hacer más.  difícil borrar sus huellas que a los judíos mismos. Todo acto de poder es un arma de doble filo, toda humillación aumenta el placer del que se envanece infligiéndola y se contagia a los que también quisieron envanecerse. La aniquilación histórica de la relación de los no judíos con los judíos ha cambiado básicamente. No se les detesta menos, pero ya no se les teme. Por esto los judíos no pueden cometer un error más grave que continuar con las lamentaciones en las que fueron maestros y para las que ahora tienen más motivo que nunca.

 

III


Para Arendt el tribunal tuvo una grave falla en cuanto al conocimiento del delincuente al cual iban a castigar. A lo largo del libro en forma reiterada menciona el fracaso del Tribunal de Jesuralen y en especial, la conspicua impotencia que los juzgadores demostraron cuando se enfrentaron con la más ineludible de sus tareas, con la tarea de llegar a conocer al delincuente al que debían juzgar.

Los interrogatorios del juicio. mostraron al mundo que hubo muchos hombres como Eichmann, y que esos hombres no fueron pervertidos ni sádicos, sino que fueron, y siguen siendo, terrible y terriblemente normales…El mayor mal en el mundo es cometido por seres insignificantes, sin motivo, sin convicciones, sin corazones malvados, sin convicciones demoniacas, seres que se rehúsan a ser personas. Esa es la banalidad del mal. Este tipo de delincuentes cometen sus delitos en circunstancias que casi le impiden saber o intuir que realizan actos de maldad. Todos estos delincuentes  estuvieron atrapados por los fines políticos de un régimen. que tenia entre sus metas eliminar a la humanidad de un género subhumano, la raza judía. Eichmann actuó sin tener conciencia del mal, de su maldad hacia el género humano.


A lo largo de los interrogatorios Eichmann repitió en muchas oportunidades: Nunca tuve nada contra los judíosYo no mate nunca a un judío, ni a nadie…La acusación de asesino es injusta…Las muertes por gas eran asuntos médicos, que eran ordenados por médicos…Solo realice lo necesario para cumplir con mi tarea…Acepte la nueva escala de valores del gobierno nazi. A lo largo de los interrogatorios nunca se consideró culpable de los hechos; y en forma paradójica repitió que no era anti-semita, tenía amigos judíos.


A lo largo del  juicio el acusado mostró  un  gran orgullo por su destreza en los asuntos migratorios. Un hombre dentro del laberinto de la .ordenación burocrática. Ideal para el manejo de palabras clave de un sistema. Vio justamente lo necesario para estar perfectamente enterado del modo en que  la maquinaria de destrucción de una parte del género humano  funcionara. No los mataba, sólo se limitaba a transportar seres humanos. Decidia el destino final de cada expedición.


Los hechos eran contrarios a su conciencia, pero nunca hizo nada para evitarlo Pura y simple irreflexión, que lo condujo a ser el mayor criminal de su tiempo. Repitió a lo largo de juicio una frase: Siempre cumplí órdenes. Los observadores se hicieron constantemente una pregunta: ¿Tenía conciencia el acusado? ¿Era posible otra alternativa? ¿Nunca vivió una crisis de conciencia? Eichmann solo fue una pieza dentro de un engranaje organizado por el régimen para el cual trabajaba con gran sentido de responsabilidad. Para él la ley era la ley, y no cabía excepciones. La ausencia de un estado de conciencia ante la cotidianidad de su trabajo permitió que hiciera todo lo posible para que la Solución Final fuera el fin del problema judío. La orden de Hitler recibió el tratamiento de ley. Nunca estuvo atormentado por lo problemas de conciencia. Solo era una pieza en la trama burocrática+. A lo largo de los interrogatorios afirmo con gran tranquilidad y sinceridad: Ayude a las victimas a llegar a su destino.

Para Arendt  el asesino diabólico que el mundo judío quería ver  tenia la responsabilidad moral de quién entregó las victimas…Su delito fue enviar seres humanos a su destino, estando conciente de sus actos. A lo largo del proceso se estableció que, Eichmann carecía de autoridad para decir quienes sobrevivirían y quienes debía morir. El acusado se comportó en armonía con las normas generales del Estado para el cual trabajaba. Para el momento en que ocurren estos hechos  no habían normas de orden internacional que lo evitaran.


Una sociedad dominada por la muerte, donde una parte del género humano espera la muerte organizada sin dolor a través de la cámara de gas. Todo ante la indiferencia del mundo, el cual tuvo una voluntaria complicidad. Para evitar el genocidio contra el pueblo judío se necesitaba la participación internacional, lamentablemente privaron los intereses políticos de los Estados por encima de las necesidades de justicia.


Todo lo sucedido en  Alemania en el periodo de gobierno de Hitler nos muestra como en los regímenes totalitarios, la ideología reemplaza las ideas y la fidelidad a esa ideología termina por enajenar totalmente el pensar. Sin el totalitarismo nunca hubiéramos conocido la verdadera naturaleza radical del mal (Arendt) 


Si quieren leer  la 1era parte  AQUÍ, 


Luisa Helena Calcaño Gil
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