Nuestro cuerpo y sus símbolos (II)

El principio de las correspondencias

Este principio fue desarrollado por Robert St. John, fundador de Metamorphosis y está basado en las “Doctrinas de Correspondencia” formuladas por el sueco Emanuel Swedenbotg. Este sugiere que toda manifestación física natural guarda relación de correspondencia con un estado no físico del ser.

Esto queda especialmente claro cuando vemos las tres formas esenciales en que se agrupan las células: Tejidos Duros, Tejidos Blandos y Fluidos. Entonces podemos referirnos a la relación que estas tres estructuras celulares tienen con nuestra energía espiritual, mental y emocional.

En este artículo de hoy nos referimos al Tejido Duro, el cual forma el armazón sobre el que está construido nuestro cuerpo, cumple la misma función que las capas de roca que yacen en las profundidades de la tierra.

Tras la concepción, la columna vertebral es la primera parte del cuerpo en desarrollarse, seguida por el resto del esqueleto. Los huesos, por consiguiente, representan ese impulso inicial de encarnación, pues si tiene que haber vida, ésta debe cobrar forma. Esta estructura de Tejido Duro del interior de nuestro ser alberga la forma de energía mas condensada. Así pues, los huesos representan la energía esencial que mantiene la vida y le permite manifestarse.

Una fractura o cualquier otro traumatismo en el sistema del Tejido Duro supone un colapso total de comunicación. Se trata de una llamada de auxilio, una petición de afecto y atenciones, un grito que exige la dependencia respecto a los demás ya que no podemos valernos por nosotros mismos mientras nos reponemos.

En el caso de las personas mayores, el hueso roto atrae hacia ellas atención y compañía. Para aquellos que viven solos supone un alivio a la soledad, incluso puede ser una forma de alertar a los familiares de que seguir viviendo solo ya no es conveniente y que su situación requiere un cambio total.

Del mismo modo que los huesos son la estructura subyacente que sirve de base para la carne y los líquidos, la energía espiritual da vida a nuestros pensamientos y sentimientos, es la energía oculta que habla a través de las propias imágenes mentales. Del mismo modo que el cuerpo del ser humano no podría existir sin huesos, no estamos verdaderamente vivos si no establecemos contacto con el aspecto espiritual de nuestra naturaleza.

En la próxima entrega descubriremos las características del Tejido Blando.


Hernán Iturbe Decán
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Autor entrada: sumandoven.admin