¡Enferma de Olvido! Parte II

La terapia contra el olvido que todos los días realizo se ha transformado en una tortura quirúrgica: la puesta en escena que abre las compuertas de la memoria. La participación de la imagen vuelve a tener relevancia: mediante el trauma provocado por la  imagen dejada a la deriva de la fantasía, la concreción de una experiencia sensible colma la psiquis. La simulación es entonces la forma de usar el choque del trauma: mediante el concurso de las impresiones sensibles, dando curso de este modo a la posibilidad de liberar las imágenes ansiadas. En este sentido, el recuerdo de todo desde el aquí, es la crónica del instante: el instante no existe más que en función de la nostalgia por el ayer. El presente puro resulta imposible, por lo que sólo queda la nostalgia del ¿recuerdas? Y el intento de volver a poner en orden cronológico la retahíla de fragmentos que se habían vuelto ajenos a la propia experiencia. El pasado inscrito en la memoria quiere ser puesto nuevamente como un presente excedido por la nostalgia de un momento en que se abrió la posibilidad de difuminar los contornos de las figuras de goce y dolor desde la experiencia trascendental de la vida cotidiana. La obsesión patológica por algunos fragmentos de pasado, es la imposibilidad del instante que pena sobre la representación.

  La nostalgia  de un recuerdo sin dueño, y la necesaria acción retroactiva del sujeto escindido que gracias a esto puede apoderarse de su propio pasado, a partir de la imagen misma de unos hechos que aparece obturando la memoria.

  La única salida frente a la fuga del instante, es la representación, la simulación de aquellos hechos, aquellos días especiales de la vida cotidiana o momentos decisivos en la relación   La tenacidad del olvido es combatida desde la propia acción reconstructiva de la nostalgia: la imagen se vuelve sobre sí misma para generar el efecto persuasivo de lo terrible que me vuelve como una extraña de sí misma.

 De esta manera el olvido puede ser la exclusión forzada de pensamientos incómodos, disgregadores y socialmente inadmisibles. Por eso el impacto de su muerte me ha sumido en la enfermedad del olvido  Un proceso normal en el que ciertas ideas conscientes pierden su energía específica, porque la atención se desvió. Cuando el interés se vuelve hacia cualquier parte deja en sombra – el inconsciente- las cosas de las que se ocupaba anteriormente, al igual que un foco de luz ilumina una nueva zona, dejando otra en oscuridad. Esto es inevitable, porque la consciencia sólo puede mantener en plena claridad al mismo tiempo unas pocas imágenes y aun esa claridad fluctúa. Pero las ideas olvidadas no han dejado de existir. Aunque no pueden reproducirse a voluntad, están presentes en un estado subliminal precisamente, más allá del umbral del recuerdo, del cual pueden volver a surgir espontáneamente en cualquier momento, con frecuencia, después de muchos años de aparente olvido total. De esta forma entre toda esa gama de variedad de recuerdos perdidos, se encuentran los que le deben a su estado a su naturaleza desagradable. ¿Por qué me está sucediendo este vacío, donde solo priva este exceso de presente?

 

El olvido es un proceso normal en el que ciertas ideas conscientes pierden su energía específica, porque la atención se desvió. ¿Será que la incertidumbre del futuro, no me permite ver el pasado? Cuando el interés se vuelve hacia cualquier parte deja en sombra – el inconsciente-  las cosas de las que se ocupaba anteriormente, al igual que un foco de luz ilumina una nueva zona, dejando otra en oscuridad. Esto es inevitable, porque la consciencia sólo puede mantener en plena claridad al mismo tiempo unas pocas imágenes y aun esa claridad fluctúa. Pero las ideas olvidadas no han dejado de existir. Aunque no pueden reproducirse a voluntad, están presentes en un estado subliminal precisamente, más allá del umbral del recuerdo, del cual pueden volver a surgir espontáneamente en cualquier momento, con frecuencia, después de muchos años de aparente olvido total. Al explorar el pasado hago un viaje interior  donde el presente es el final a donde llegar y desde donde puedo relatar y reconstruir la vida. Todo parece una explicación lógica en relación a lo que me sucede, pero me hacen falta mis recuerdos para trazar la continuidad en la experiencia de esta novela de mi vida.

Enferma de olvido parte I


Luisa Helena Calcaño Gil
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Autor entrada: sumandoven.admin