Poema: Rutinas

Este aire que se pierde, atada a las jornadas sin asombro, atrapada en las campanadas del hastío. Un plato de cornflakes en la mañana, una dieta sin sentido. Conseguir el alimento de cada día. Caminar por las grietas del cemento y las raíces de la desidia

Encuentros con rostros desteñidos, preguntas de rutina ¿Como amaneció señora Rosa? Vitrinas asediadas de portadas de autoestima. Un tropiezo inusitado con un ave congelada, deambularen la búsqueda de una lechuga alegre. Un presupuesto de clase media atascada Grillos indeseables y una sed insaciable de lances cotidianos. Días sin cambios de clima, este frió de un invierno no deseado, una asfixia de hastío

Silencio que me agrada, frente el ordenador,mentado así en la madre patria lectura de mensajes codiciados. Victoria con la gorra de Los Leones y el nuevo poema del amigo. Aliento cotidiano tan deseado. Una penetración inesperada, sueños de una rutina tan distinta. Cortar la confusión,permitir el prodigio voy en desprendida, abierta y desmembrada acosando el vuelo liberador de la fantasía.

Inesperado arribo a la hora meridiana, entrega precisa y eficiente del pedido, siesta atrapada en la novela del mediodía, fea de noche, bonita de día. ¡Esa cadena detestada! No me lamento, ni blasfemo,no encuentro el aire, aspiro unas palabras, persigo una sonrisa. Aún es posible renunciar-Otra hora en la búsqueda del poema. No logro encontrar ese escrito que esta ausente, la palabra desfigurada y despojada invocada por Cadenas, esa escritura enterrada en el viento.. Retomo esa larga narración de esa vida que no es mi vida.

Una tarde de granizo. Un mensaje siempre odiado. Ese silencio de mi hogar que me agrada.

Una amenaza continua a los ritos venerados. Anochece, nostalgia ante el tiempo  perdido.

Ruidos de puertas constatando el allanamiento de la morada.

Otra vez el silencio arrebatado. Nuevas horas de evasión ante el vacío. Último capitulo de Betty la fea. La esclava Isaura atrapada en su desdicha.Esa despedida cotidiana del silencio: Yo me voy a acostar- ¿Aceptaré la condena de la rutina?

Hoy me haré de la noche, deambularé por su magia, decido oír flautas distintas, esa brisa que atonta las palabras, abrirlas ventanas del olvido y dejar afuera los encierros de mi mente. Encontrar en el ensueño el poema, acabar ese último capitulo del libro, vagar sin destino en una carpa por Europa. ¡Una noche de cumpleaños con guitarras!

Demasiado agotamiento en pocas horas, los parpados se desploman ante el cansancio, cantó el gallo. Desertar del sofá cortejada por la almohada, despedir el rojo abrigo de los ensueños. En las ventanas comienza el olvido: ¡ Buenas noches! Voy a dormir


Luisa Helena Calcaño Gil
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Autor entrada: sumandoven.admin