LUCHA LIBRE (tercera parte)

De la LUCHA LIBRE hay mucho sobre qué hablar; leyendo el libro del difunto periodista Oscar Yanes, PURA PANTALLA, me pareció sumamente   interesante transcribir textualmente, ciertos  párrafos  que se encuentran en algunas páginas dedicadas exclusivamente en el libro, a aspectos de la LUCHA LIBRE en Venezuela, conjuntamente con curiosas anécdotas contadas por algunos de sus protagonistas y que creí pertinente en dárselos a conocer en esta tercera parte del artículo LUCHA LIBRE.

El eje de la Lucha Libre está entre el bien y el mal. El bueno lucha limpio y el malo trata de liquidarlo apelando a las acciones sucias. El bueno tiene que sufrir en los primeros minutos del encuentro, para que el público se indigne ante su paciencia y su negativa de utilizar trucos sucios, es decir, el bueno rechaza ser malo para subsistir. El perverso disfruta golpeando y pateando al bondadoso, lo que crea indignación colectiva, hasta que el bueno reacciona y es entonces cuando centenares de personas olvidan la compostura y piden al ídolo que saque al villano del ring, que lo arrastre, que lo mate…

La gente enloqueció cuando vio la lucha por televisión. Televisa se convirtió en una planta popular. La lucha le quitó a la televisión el sello aristocrático que aún tenía, y la pantalla pequeña pasó a ser la compañera humilde.

Este último comentario es muy cierto; recuerdo con claridad que a la casa iban vecinos de la cuadra exclusivamente los domingos a ver la LUCHA LIBRE. El tío Ramón, hermano mayor de mi mamá, muchos domingos nos sacaba a pasear, y a veces nos daba la hora de la LUCHA LIBRE en la calle y se veía la gente aglomerada en las  vidrieras de las tiendas de electrodomésticos frente a un televisor, presenciando y comentando los combates. Así era la pasión por la LUCHA LIBRE.

*Vino a Venezuela Antonino Roca, uno de los luchadores más afamados a nivel mundial y Gran Lotario se expresó así: yo luché con el Profesor. Ese hombre tenía sesenta años, me agarraba en el ring y parecía un alicate. El hombre me sujetaba como diciendo: “soy viejo, pero no me falte el respeto” .Yo volaba en el ring, pero cuando el profesor me alcanzaba y me ponía la mano encima yo sentía que me había agarrado un hombre. Yo tenía veintiséis años, pero el viejo era superior”.

Seguía contando Gran Lotario: “un luchador cubano que se hizo muy  famoso fue Cruz Diablo, quien llegaba a las seis de la mañana, se metía en el camerino y se encerraba para huir del público, quien lo perseguía. Nadie le pudo ver la cara nunca. Yo sí sabía quién era. Últimas Noticias estaba dando un premio a quien dibujara la cara de Cruz Diablo”. “Entonces a Pérez Jiménez le llamó la atención aquel hombre. Salía más en los periódicos que el Presidente. Hicieron una encuesta, la mandó a hacer el gobierno, y ganó Cruz Diablo; era más popular y famoso que Pérez Jiménez, quien quedó turulato, pero le gustaba la lucha y le mandó veinticuatro monedas de oro en un estuche”.


          ¿QUIÉN SERÍA EL CRUZ DIABLO DE NUESTROS TIEMPOS?

 


Oswaldo Delgado
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Autor entrada: sumandoven.admin

1 thought on “LUCHA LIBRE (tercera parte)

    jorge pérez

    (14 abril, 2018 -3:11 pm)

    Buenas tardes Don Oswaldo, no me acuerdo del luchador Cruz Diablo, y de lo que hizo Pérez Jíménez, me acuerdo vagamente de Antonino Roca, del lotario ni hablar, cuando peleaba con el Dragón Chino y éste le colocaba las uñas largas en la frente a sus rivales y les sacaba sangre o cuando estaba perdido usaba sustancias prohibidas, al lotario lo ví más de una vez botando espuma por la boca cuando lo estrangulaban y nosotros emulandolo hacíamos lo mismo (cosas de muchacho), no sabía que Oscar Yanez había escrito un libro. Como ud. dice hablar de la lucha libre es bastante extenso, lo de nuestra época deben acordarse de eso.

Los comentarios están cerrados.